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martes, 18 de octubre de 2011

El Criado

El criado

“Érase una vez, en Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto. 

Aterrado, el criado volvió a casa del mercader. 

-Amo -le dijo-, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán. 

-Pero ¿por qué quieres huir?

-Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza. 

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán. Por la tarde, el propio mercader fue al mercado y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte. 

-Muerte -le dijo acercándose a ella-, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?...”.

Entonces muerte le miró fijamente y le dijo: "Perdone, ¿como voy a hacerle un gesto de amenaza a su criado si no se quien es su criado?". 

El mercader se quedó extrañado y no supo que contestar...

Resulto ser que muerte era una pobre mujer que tenía un puesto de frutas en el mercado de Bagdad y no quería hacer daño a nadie... 

El criado se equivocó de persona, no era ella quien le quería hacer daño...



FIN







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